No es el cierre. Es el diagnóstico.
Es lógico pensar que al equipo le falta técnica de cierre: es donde se ve el fallo. Pero una oportunidad que se atasca al final casi siempre se diagnosticó mal al principio. Nadie preguntó qué problema quería resolver el cliente, cuánto valía para él resolverlo ni quién tenía que decir que sí.
Por eso tantos «sí» no acaban en firma: tu contacto está convencido, pero no sabe defender la compra ante quien aprueba el presupuesto. Insistirle no ayuda. Ayuda preparar con él lo que le va a preguntar su dirección.
¿En cuántas oportunidades de vuestro pipeline sabéis quién firma y qué le preocupa?




